No condenes a tus hijos
a vivir la vida con la hiel de tus entrañas.
Deja que sean ellos los fieles testigos
de su propia existencia.
Ellos sabrán a quien amar
y a quien no amar.
Déjalos libres para que tu también puedas serlo
ya que son tus hijos no tu propiedad.
a vivir la vida con la hiel de tus entrañas.
Deja que sean ellos los fieles testigos
de su propia existencia.
Ellos sabrán a quien amar
y a quien no amar.
Déjalos libres para que tu también puedas serlo
ya que son tus hijos no tu propiedad.